HIPERTENSION Y MITOCONDRIAS.

Hipertensionymitocondria

HIPERTENSION Y MITOCONDRIAS.

Desde hace un tiempo se vine investigando el papel de la HTA y otras enfermedades cardiometabólicas y su relación entre las mitocondrias con su impacto clínico.
Aunque la densidad  de mitocondrias en las células endoteliales es relativamente bajo comparado con otros órganos,  están involucradas críticamente en la disfunción endotelial, un sello distintivo de la hipertensión, y es aquí donde se inician los  procesos inflamatorio-oxidativos.
La membrana interna mitocondrial alberga los complejos del sistema de la cadena de transporte de electrones (ETC) y los portadores para aniones en las crestas. Participa también en la fosforilación, mientras que la matriz contiene ADN mitocondrial (ADNm) y enzimas que catalizan el ciclo del ácido cítrico.
Las mitocondrias miocárdicas son vulnerables a los efectos de la hipertensión, que de una manera importante deteriora la estructura, la bioenergética u homeostasis de diferentes órganos (más marcadamente en los órganos diana de la enfermedad hipertensiva).
Sabemos que la función principal de las mitocondrias es la producción de energía en forma de trifosfato de adenosina (ATP). Además, las mitocondrias median en la supervivencia celular y la muerte (apoptosis); regulan la generación de especies reactivas de oxígeno (ROS) para la señalización celular, modulan la homeostasis intracelular del calcio y participar en la termogénesis.
Las alteraciones mitocondriales estructurales secundarias a la hipertensión incluye una disminución de la masa y la densidad de estás además de inflamación, así como remodelación, fragmentación y pérdida de su densidad y más en las células endoteliales.
La hipertensión se ha asociado prominentemente con daños y pérdida de cardiolipina (un fosfolípido que se encuentra exclusivamente en la membrana mitocondrial interna) y que es necesaria para la formación adecuada de las crestas mitocondriales con la consiguiente producción de ATP,  que a su vez es la base energética para contracción cardíaca entre otras funciones, como P.Ej.; su relación con la bomba NA/K involucrada en proceso arritmogénicos.
Se destaca que el ADNr es particularmente sensible al daño oxidativo, ante la falta de respiración celular, daño en  los telómeros y los mecanismos de defensa contra los ROS que se incrementan en el estrés oxidativo, produciendo incluso memoria metabólica, especialmente en los diabéticos hipertensos.
Por otro lado, la biogénesis mitocondrial aumenta la capacidad metabólica aeróbica celular y atenúa la inflamación y el estrés oxidativo mediante la regulación de antioxidantes y mediadores antiinflamatorios y el Sistema Renina-Angiotensina (SRA) sobre-expresado en los hipertensos, genera un daño directo mitocondrial a través de la NADPH oxidasa, apoptosis y mutaciones de ADNm
La apoptosis cardiomiótica se considera un proceso crucial en la progresión a la insuficiencia cardíaca, y en el post-infarto.
La mitocondria está también involucrada con la activación de los inflamosomas, un grupo de complejos multiproteínicos intracelulares que activan la caspasa-1 y las citoquinas proinflamatorias facilitando la repuesta inflamatoria en los cardiomiocitos, induciendo miocarditis y cardiomiopatía dilatada.
Por otro lado, la peroxidación lipídica causa daño en las células endoteliales vasculares (arteriales, venosos y linfáticos), lo que puede conducir a su disfunción sistémica. Recientemente, la arginasa-II, una enzima mitocondrial expresada en células endoteliales, se ha involucrado en la patogénesis de la disfunción endotelial, al reducir la disponibilidad del Oxido Nítrico, magnificando el estrés oxidativo. Se ha reportado disfunción endotelial mediada por arginasa-II en varias condiciones incluyendo aterosclerosis, hipertensión, y diabetes mellitus. Además, la coexistencia de la diabetes mellitus y la HTA disminuye la biogénesis mitocondrial y afecta la función contráctil, subrayando el papel de las mitocondrias en la patogénesis de insuficiencia cardíaca en diabéticos y/o hipertensos.
El aumento del Calcio mitocondrial promueve además la biogénesis mediante la regulación de la expresión PGC-1a. involucrada en la  mitofagia la cual facilita  cambios en las proteínas dependientes del ciclo del Calcio, contribuyendo a la fibrosis intersticial del ventrículo izquierdo y a la disfunción diastólica con  remodelación del miocardio.
Estas observaciones sugieren -y ha sido demostrado experimentalmente- un papel específico de esta intervención (usando inhibidores  del SRA (ISRA))  para prevenir lesiones mitocondriales por la HTA, y en estudios observacionales y clínicos, su beneficio en el pronóstico de desenlaces mayores en hipertensos.
Los mecanismos por los cuales el bloqueo del SRA preserva las mitocondrias está dada por sus  efectos directos sobre los receptores Ang-II tipo 2 en la membrana mitocondrial interna de los cardiomiocitos.- y el empleo de los ISRAA modulan la bioenergética mitocondrial, mejorando la eficiencia y la producción de ATP y del Oxido Nítrico. La Ang-II también promueve la generación de superóxido mitocondrial a través de NADPH oxidasa, por lo tanto, su bloqueo podría contrarrestar el daño oxidativo.

COMENTARIOS.- El Factor de Riesgo y la enfermedad hipertensiva son los eventos más prevalentes en el daño de los órganos vascularizados. Ahora entendemos mejor su gran impacto en estos órganos, al estar iniciando los procesos de oxidación-inflamación, daño energético y metabolismo del calcio sin dejar de destacar las alteraciones en el RNAm mitocondrial, lo cual magnifica y media el daño originado en las células endoteliales, y muy importantemente en sus mitocondrias. Y lo expuesto en esta Revisión ayuda a explicar el beneficio del bloqueo del sistema renina angiotensina pero mejor tempranamente preservando o restaurando la disfunción endotelial desde las organelas a los órganos blanco.

Coordinador: Enrique Melgarejo R.,MD.

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